Fíjate hasta dónde llega la fiebre eléctrica (a más de uno le está afectando demasiado) que de forma oficial y por los canales de comunicación habituales, se presenta “el primer supercar urbano eléctrico del mundo”. El cruce de Fiat 500 con coche teledirigido es obra de Atomik Cars, un constructor francés que va a presentar esta joyita en el Salón Privé (del 21 al 23 de julio).Lo raro no es que se presente en una muestra que de por sí engloba modelos poco usuales (véase el Veritas RSIII Spyder), lo verdaderamente llamativo es el desprecio con el que se utilizan las categorías de coche y se le aplica a cualquier cosa con ruedas. Un “supercar” puede ser muchas cosas pero, desde luego, esto no.
Presume el Atómico Lunar de pasar de 0 a 100 en menos de 5 segundos, como si en un coche de ese tamaño, completamente eléctrico, fuese algo soberbio, cuando los quebraderos de cabeza de los ingenieros pasan, precisamente, por controlar esa aceleración y que no sea tan brusca.
Un atentado contra el buen gusto y, de paso, contra la inteligencia “automovilística”.
